Muelas del Pan

      Personajes de mi pueblo:


         Hoy voy a dar una pequeña relación de algunos personajes de mi pueblo, Muelas del Pan. Quiero añadir que ha habido muchos otros personajes de los que aquí se relacionan. Yo solamente voy a nombrar los que conocí, lo cual da una tasa limitada de los que han sido. Simplemente es una muestra. Los otros que haya habido pueden enumerarlos quienes los hayan conocido y esta página está abierta para los investigadores. Yo me limito, como ya he dicho, a los que conocí durante el transcurso de mi vida en el pueblo. Discúlpenme, pues si hay olvidos. Los personajes irán saliendo en orden alfabético si bien irán entrelazados, pues al nombrar algunos saldrán otros.

DON CARLOS

Don Carlos era un cura de Muelas del Pan. Sus características eran llevar una sotana hasta los tobillos, toda raída por el desgaste del tiempo y llevar una especie de gorro con puntas. En cualquier calle del pueblo donde se le veía no había duda de que era él. Raramente iba solo, los niños del pueblo se le unían y por eso iba siempre acompañado. Era tal su afecto hacia los niños que todos los jueves, cuando había vacación en la escuela salía con los chavales a dar una vuelta por el campo con ellos. La mayor parte de las veces la excursión acababa en las cercanías del Gejo La Era, donde ahora está el ayuntamiento, y allí se preparaba un partido de fútbol. Como no había balón se hacía con trapos y jerseys de lana rotos. Las porterías se medían según once pasos y, dependiendo de quién las midiera, la distancia era más larga o más corta. Como había más niños que jugadores unos jugaban en el primer tiempo y otros en el segundo y así se pasaba la tarde. Cuando llegaba la hora del rosario nunca obligó a ningún niño a asistir, pero la verdad es que casi iban todos. Nunca tiró de las orejas a nadie ni castigó a ningún niño por jugar a las perras, más bien él participaba, y como era más hábil que los demás al final se llevaba todos las perras chicas y gordas que después las metía en la hucha de la iglesia.

Después llegaron otros curas con la sotana archilimpia, bien peinados y que no iban al fútbol y tiraban a los niños de las orejas. La iglesia se fue vaciando. Hubo otros curas, también simpáticos, que el pueblo los recuerda y, en la narración de los siguientes personajes irán saliendo por el trazamiento de la sociabilidad.

DON JAIME

Don Jaime era un guardia civil que por su bigotazo inspiraba miedo a los niños. Cuando íbamos por un camino y veíamos a Don Jaime nos lanzábamos a correr por otro lado. Tal era el miedo que nos inspiraba. Sin Embargo cuando se quitaba el tricornio y se le oía hablar se notaba que era una buena persona. Muchas veces, cuando pasaba por el Tejar de Ferruje, casi siempre a la hora de la merienda, por cortesía no declinaba la invitación, siempre con su compañero, no olvidéis que estamos hablando de la Guardia Civil Caminera. Y allí se tiraban un buen rato hasta que Pepe tenía que reiniciar la tarea después de una larga conversación distendida. A los chicos, oyendo hablar a Don Jaime, se les iba el miedo y hasta muchas veces le tiraban de la capa, porque entonces llevaban capa los guardias civiles. Todavía, hoy en día, mucha gente se acuerda de él por el terror que les inspiraba su bigote.

EL TÍO ESCALANTE

Bueno, pues la verdad es que yo conocí al Tío Escalante, persona muy simpática que, probablemente trabajaba en Iberduero, la empresa de los Saltos del Duero. Se le veía por los bares, especialmente por La Montañesa y el Bar de la Fidita. Sus amigos de vinos solían ser Redín y Pepe El Ferruje. Debía tener una gran afición a la música, pues creo que formaba parte de la charambita del Campamento del Esla. Se le asigna un poema que veréis al final de este recordatorio y extraído de la revista Víboras que publicaba la Asociación de El Cueto de nuestro pueblo. Lo más importante del Tío Escalante era su simpatía y la capacidad de organizar en torno a él a la flor y nata del pueblo, me refiero a la flor y nata de los personajes del pueblo. Pocas veces no estaba en el corro Ángel el Batallas, más conocido por Rastrilla, supongo que ese apodo lo llevaba por sus dientes salientes, más adelante hablaremos de él. En todo caso el Tío Escalante era una celebridad en Muelas del Pan y aquí queremos dejar constancia de ello.

EL TÍO RAFAEL

Pues El tío Rafael más que nada era famoso por dos cosas. La primera porque tenía el bar-tienda más conocido del pueblo y la otra porque era el juez de paz y más de medio Muelas pasó por su registro. También era famoso su establecimiento porque los chicos lo preferían, aunque también iban a otros, pero era una persona relativamente compasiva y no nos reñía, aunque sí nos daba alguna voz, pero nosotros sabíamos que no iba en serio y seguíamos con nuestro jolgorio. Su bar era el de las partidas y allí el cielo atronaba, sobre todo cuando estaba el Tío Benito El Rey que no dejaba un santo en pie, aunque el más perjudicado era El Copón que no pasaban tres minutos sin que no lo nombrara dando puñetazos sobre la mesa. Por esta y otras cuestiones El Tío Rafael ha pasado a ser  un personaje de nuestro pueblo.

EL TIO REY

Es muy probable que El Tío Rey sea la persona más conocida de Muelas del Pan. Hay muchas razones para ello. La primera y primordial es que es el referente de la alfarería extinta de nuestro pueblo. Este hombre, junto con su familia, fue la persona que elaboró de cabo a rabo los cacharros, pues extraía el barro, lo preparaba, su mujer confeccionaba las piezas, él las cocía en un horno que tenía al pago de las Illerinas, (este horno también lo alquilaba para cocer las piezas de otros alfareros), y, finalmente, con unos animales que tenía y en compañía de otros, iba a vender sus productos por todas las tierras de Castilla la Vieja y en las Provincias Vascongadas. Estos elementos arriba señalados han permitido que varios investigadores sobre las cerámicas desaparecidas hayan recordado su nombre en muchas publicaciones, es decir, el Tío Benito El Rey quedará en la memoria de los moleños y de cuantos aman la alfarería popular.
Pero el Tío Benito El Rey también era famoso en sus últimos años por las partidas en el Bar de Rafael. Solía jugar a la brisca y al tute y, como todo buen jugador que se precie, cada carta que echaba sobre el tablero de juego daba un puñetazo y salía a relucir el famoso copón. Como se le entrecortaba la voz las palabras no le salían hiladas y decía ca-ca-güen el co-copón.

Fuera de todo esto hay que reseñar que era una buena persona y se llevaba muy bien con todas las gentes y chavales del pueblo.

ANGEL REDIN SOLANA

Bueno pues Don Ángel ha sido el único empresario, empresario del pueblo. Llegó un día a nuestro lugar desde las tierras del Reino de Navarra al pairo de las obras que tenían lugar en los famosos Saltos del Duero. Que yo sepa no tenía carrera, pero si ingenio y visión de circunstancias. Este ingenio y las circunstancias que se le ofrecieron hicieron de él un empresario múltiple, pues tuvo una empresa de transportes, dos o tres GMC, aquellos camiones rusos de cuando la guerra que tragaban mucha gasolina, más adelante un pegasín y otras maquinarias que empleaba, simultáneamente, para su empresa llamada Construcciones Redín. Item, también montó una serrería en la que se construían remolques y se vendían tableros. Aparte de esto montó un almacén de piensos que lo solía administrar su señora. Bueno, el tema está que Don Ángel llegó con la camisa puesta, como aquel que dice, y se montó un pequeño imperio. Él se encargaba de construir las bases de las torres de alta tensión que Iberduero necesitaba para evacuar la energía de los saltos de agua de la zona. Su empresa de transportes era accesoria, pero alquilaba los camiones cuando no estaban ocupados, su serrería suministraba de maderas a todo el Oeste Zamorano, y, al cargo de su capataz, Sr. Ibáñez, llegó a tener hasta más de veinte obreros. La empresa de transportes se limitaba a los chóferes que eran cuatro o cinco, sin embargo en la construcción de líneas hubo momentos en que llegó a tener ocupados a más de cien obreros. Fue un verdadero emprendedor.

Hay que decir que el Tío Redín era una persona muy campechana, de gran corpulencia como los chicarrones del norte. Casi nunca se enfadaba, pero cuando lo hacía decía:¡Me cagüen la Chorra! Era el exbrupto más grande que le oí. Siempre estaba ojo avizor a sus negocios, pero de vez en cuando salía a expansionarse un poco a los dos bares vecinos, La Montañesa y La Fidita. No se excedía y no pasaba de tomar un par de vinos tintos como el más humilde de los obreros. No se pasaba en invitar. A mí en cierta ocasión me invitó a una gaseosa porque al preguntarme le respondí quién era. Por lo demás solía juntarse en ese par de chatos con Pepe El Ferruje, Angel El Batallas y la cuadrilla que por allí pululaba al atardecer.

Quiero, para finalizar, contar una anécdota que me contó Manolo Gato. Se trata de que Don Ángel tenía una estufa de esas pequeñas que tienen un soporte cerámico y unas espiras en sus alvéolos para calentar. Pues bien, un día se le estropeó porque dejó de calentar al romperse las espiras. Como conocía a Manolo le dijo: tú que eres un manitas a ver si me la reparas. Manolo, que sí era un manitas, (y lo es), dijo: ¡eso está hecho! Empalmó haciendo una trenza los cabos de la espira rota y ¡Hala! A funcionar de nuevo. Lo curioso es que ahora calentaba más y Don Ángel le dijo, ¡Es que eres un artista! Duró pocos días la reparación porque las espiras volvieron a fundirse. Otra vez llamó a Manolo que volvió a repetir la operación y, esta vez, la estufa calentaba aún más. Don Ángel dijo: ¡Este chico va para ingeniero! La lástima fue que a la tercera vez la estufa ya no tenía reparación y Don Ángel dijo: ¡Cagüen la Chorra, tendré que comprar otra estufa!

Mucho más se puede hablar de Redín, pues vivió en el pueblo hasta el final de sus días, pero con esta pequeña reseña creo que es suficiente para conocer su talante y como personaje de Muelas del Pan.

RASTRILLA

Ángel el Batallas era una persona muy trabajadora, ya desde el amanecer, aunque se acostara un poco tarde, lo solíamos ver en alguna de las huertas que tenían sus padres. Concretamente en la huerta de la Venta de los Batallas o en la huerta de Maribáñez Tenía, no obstante, la costumbre al atardecer de irse a tomar unos chatos. Casi siempre lo encontrábamos en el bar de la Montañesa o en el bar de la Tía Fidita. Allí pasaba las horas hasta más tarde del momento de cenar con sus compañeros de tasca entre los cuales solía encontrarse Pepe el Ferruje y otros muchos más que conformaban su cuadrilla. Ángel era muy dicharachero y siempre entraba en apuestas. Quiero decir que era de complexión delgaducha y de una estatura media. No sé si llegaría a pesar sesenta y dos kilos. Bueno, pues el caso es que casi siempre las apuestas eran en torno a comer. Unas veces se apostaba los vinos de la ronda, otras veces veinte duros, él era capaz de comerse una docena de huevos crudos y una botella de vino para acompañarlos. Hubo personas que lo daban por ganado y le daban el importe de la apuesta para que su salud no se resquebrajara, pero él era una persona de palabra y no aceptaba la apuesta si no la ganaba, es decir, tenía que ponerse sobre el tapete la comida y lo apostado.

Quiero reseñar que Ángel, aparte de ser buena persona, se trataba con todo el mundo. Cuando veía, por ejemplo, a unos chavales jugar a la cuarta sobre una pared, quería participar en el juego. Casi siempre nos ganaba todas las perras, pero, y aquí está su nobleza, después devolvía a cada cual lo que había perdido. Esa era una de las razones por la que todos los chicos apreciaban a Rastrilla.

Sin embargo era un apostón. Años después de lo que estoy hablando y estando yo ya fuera del pueblo leí en El Correo de Zamora que había tenido lugar la mayor de sus apuestas en el Bar-tienda de Ramón El Gato. La apuesta consistía en comerse medio kilo de tocino y setenta y cinco plátanos con el correspondiente vino para ser regados. El tema es que ya había merendado. Pues bien, el tocino se lo comió acompañado con pan de pueblo y con unas cuantas cañas de vino. Después vinieron los plátanos que se los iban pelando hasta llegar al último. No tardó en irse para casa y toda la gente quedó preocupada. Más de uno no debió dormir aquella noche, pues todos los apostantes que habían estado presentes se reunieron sobre las diez de la mañana y se encaminaron a la Venta de los Batallas para conocer los resultados del atracón. Se había levantado muy de mañana para hacer sus geras y había llegado la hora del almuerzo que estaba dando cuenta de él a la sombra de una encina. Todos rieron y compartieron una botella de la cosecha con él.

Duró muchos años Rastrilla, y hubiera durado muchos más si no hubiera hecho esos excesos. Pero no cambió en toda su vida y por su bondad y por sus excentricidades quedó como uno de los personajes de nuestro pueblo, Muelas del Pan.

EL TÍO GACHELE

Todavía se desconoce el nombre que se autoimpuso Juan Fernández Gómez, que ese era su verdadero nombre. Era carretero y carpintero como la mayoría de sus hermanos, como Tomás en Almendra del Pan y Agustín en Monfarracinos. Otras personas de la familia siguieron siendo carpinteros como el hijo de Tomás y otros parientes de Almaraz de Duero de donde la familia era originaria. Pues parece ser que después de finalizado un carro firmaba en alguno de los laterales “este carro fue construido por Juan Gachele” y de ahí le viene, o le vino, de conocerlo por El Tío Gachele. Eran un montón de hermanos y las tierras de Almaraz no daban para todos, así que tiraron tantas pajas como hermanos eran al viento y cada una marcó una dirección. A él le tocó Muelas del Pan, a Tomás Almendra del Pan, a Agustín Monfarracinos, a José el mayor le destinaron como sacerdote a San Pedro de la Nave y su hermana Alfonsa se fue con él como asistenta, al último, (a lo mejor hay alguno más), le tocó Zamora capital. Pero, bueno, lo que sí es cierto es que todos quedaron en Tierra del Pan.

Pues bien, lo primero que hizo Juan Gachele fue montarse una carpintería o taller carretero en el pueblo que le tocó. Como era persona muy emprendedora no tardó en hacerse famoso por la calidad de sus carros que empezaban en el Soto del Obispo, (Almaraz), y acaban en casa del usuario. Tenía su taller, su hornilla y la pila para el enfriamiento de las llantas. Éstas y el reforzamiento de los bujes, así como el eje de hierro necesitaban la colaboración de un herrero y ésta el Sr. Juanito. Para el encajamiento de los aros necesitaba de la colaboración de algunos vecinos, pero bajo su dirección. Luego se ensamblaba todo y el carro quedaba perfecto. La pintura solía correr a cargo de un hijo que tenía que se llamaba Tomás y que era un artista en estas cuestiones. Tanto es así que en alguna ocasión le llamaron para pintar El Cristo Emberronao.

Juan Gachele, ya lo hemos dicho, era un emprendedor y no se conformó con la carpintería, montó en su propia casa una posada a la que nombró “Posada de Juan Fernández”. Como la posada le quedara pequeña construyó una serie de casitas que las alquilaba a los obreros que trabajaban en “La Obra”, es decir en la construcción de los Saltos del Duero. Pero además de esto, y como le iba bien económicamente, compró algunas tierras al Señorito que las estaba vendiendo y arrendó otras. Como él no las podía atender siempre tuvo criados que lo hicieran.

Su nacimiento es en torno al año 1870 y su fallecimiento sobre 1950. Bien como tomó auge en la vida socioeconómica del pueblo llegó a ocupar algunos cargos como el de juez y parece ser que simpatizaba con las ideas del Directorio del general Primo de Rivera. En aquella época era rey de España Alfonso XIII. Con ocasión de las obras de los Saltos del Duero vino el rey Alfonso, lo que no sé si vino el general a Muelas del Pan. Según nuestros mayores le organizaron un arco triunfal en la zona de El Empalme, (donde se separa la carretera de Las Revueltas del antiguo Camino de los Tejares). Habían adecentado el camino empedrándolo hasta el pueblo y calle de las Eras abajo por El Teso camino de las obras. Por la razón que fuera  Juan Gachele era una autoridad allí , delante de sus posada se pararon los huéspedes a quienes acompañaba Pilar Primo de Rivera y les ofrecieron unos bailes típicos de Muelas del Pan. Pilar quiso participar y pidió un vestido de los que formaban el coro de danzas y se lo prestó una hija de Juan y Pilar bailó con las mujeres moleñas del coro.

Hay otra faceta que no la debo dejar pasar por alto y es el pequeño tablao de teatro que se había montado al fondo del taller. Estaba muy coqueto y pintado de colorines. Allí se representabas comedias varias veces al año. Su mujer y sus hijas participaban en los recitales y no pasó un solo año en que no se representara Don Juan Tenorio y la novela del Conde de Montecristo.

Por todas estas razones el Tío Gachele era famoso en el pueblo, hasta el extremo de habiendo una peña cerca de sus casa tomó el nombre de La Peña del Tío Gachele. Hoy esa peña ya no existe, pues estaba en la mitad de la calle, pero todavía hoy hay mucha gente que se acuerda de ella. Podríamos contar otras muchas cosas del Tío Gachele, pero con lo reseñado creo que es suficiente.

Autor: Luis Pelayo Fernández



LOS CHIMBAMBAS DE MUELAS
Música y letra de C. Escalante (años 1950)
Adaptación de Luis Pelayo Fernández (2010)

I
Estamos aquí reunidos,
los Chimbambas de este pueblo,
y os pedimos un aplauso
si está bien el merecerlo.
Somos todos profesores,
críticos y calaveras,
amigos del peleón
y las magras de ternera.
No nos gustan peloteras,
ni que nadie se moleste
nos gusta ver todo el pueblo
como baila y se divierte.
Y si alguno hay que se empeña
a invitarnos lo que quiera,
que entre en su casa y nos dé
lo que cuelga en su panera.

II
Vamos a formar ahora
un gobierno en este pueblo,
que cause la admiración
de este vecindario entero.
Le pondremos presidente
al simpático Ferruje,
que gobernará la hacienda
lo demás que no se ocupe.
Ministro de agricultura
a Tanorro, que es leal,
y nos venderá los huevos,
cada pareja un real.
Y para mas atractivo
ministro Negociaciones
k nombraremos, también,
que es amigo de cuestiones.

III
Otro gobierno tenemos,
para cuando este dimita,
con personajes de rango
de gran salero y con vista.
le pondremos presidente
al Gitano por talento,
a Lobo su secretario,
que es un tío de mas cuento.
Ministro Ganadería
mmbraremos a Avelino
que nos abastecerá
de conejos y cochinos.
El puesto gobernación
a Lisardo se lo damos
que nos rellena de estacas
el tabaco que fumamos.

IV
Las mocitas de este pueblo
presumen por lo que son,
hermosas y buenas mozas,
y con mucha distinción.
Pero les falta salero
para conquistar a un mozo,
pues ponen la cara seria
sin saber guiñar el ojo.
Si de esta forma seguimos
Iremos a Tetuán
a pedirle a Ben-Alí
que nos presente al sultán.
Que nos preste la sultana
a las bellezas esclavas,
que son todas melositas,
zalameras y saladas.

V
Una empresa poderosa
dicen que Muelas va a ser
donde se monte un estudio
que al cine dé gran valer.
Van llegando comisiones
para contratar estrellas
y dicen que Muelas dá
de mujeres las más bellas.
Este caso no es extraño,
porque está aquí demostrado,
pues la banda los "Chimbambas"
trae aquí lo más granado.
Caras bonitas y artistas
Muelas las da por millones,
que con las americanas
no tienen comparaciones.

VI
Dentro de muy poco tiempo
veréis lo que va a pasar,
anuncian que un astro nuevo
a la Tierra va a bajar.
Según noticias que dicen
va a quitar el estraperlo
y dicen que a montar
un telequino hasta el cielo.
Con este invento del astro
reunirá todos allí,
a los estraperlistas,
que no nos dejan vivir.
Y juntitos todos ellos,
metidos en un caldero,
darles fuego y arrojarles
que se estrellen contra el suelo.

VII
Y dice este nuevo astro
que en Muelas tiene que ser
un pueblo más importante
y castizo que Aranjuez.
Tendremos un gran stadium,
teatro nuevo, plaza toros,
un cine y una piscina,
lavaderos e inodoros.
Colocaremos las calles
con asfalto y nuevas fuentes,
alumbrado en los portales
y el embalse con un puente.
Y para las mozas guapas,
que los guste la raqueta,
pondremos pistas de tenis
y un carril de bicicletas.

VIII
Dicen los americanos
que son dueños del misterio,
que ellos se han inventado
un teléfono hasta el cielo.
Pues si todo esto es verdad
tenemos que pedir uno
para poner conferencias
con los astros de aquel mundo.
Pues sospechamos que allí
estarán todas las suegras,
por lo buenas que aquí fueron,
y tenerlas en conserva.
Si alguno de los presentes
está contento y la quiere,
aquí no se ha dicho nada
porque el que habla es el que pierde.

IX
Una gitana ayer tarde
me echó la buenaventura,
y yo estoy desesperado
del signo de mi fortuna.
De la palma de la mano
me sacó todo el destino:
me dijo era cazador
sin pólvora ni cuchillo.
Me dijo que yo tenía
un lunar en la tetilla,
que me lno dejara ver
por si tenía semilla.
Y una vez que ya lo vió,
se dispara la escopeta
y la gitana salió
de la alcoba con la pieza.

X
Tengo en mi casa un lorito
que es una gran maravilla
canta, escribe y da lecciones,
zapatea seguidillas.
El gran bribón del lorito
ayer me hizo una faena,
se atracó de chocolate,
nos zampó toda la cena.
No fué solo el atracón,
sino el lío que ha metido,
a mi suegra le oontó
tengo amores con la Olvido.
Y yo todo acharadito,
perdón le pedí a mi Lola
y al meterme yo en su cuarto
me encuentro que no está sola.

XI
Tiene España una provincia
orgullo de la nación
con sus fuentes de riqueza
centrales de producción.
Una empresa poderosa
con capital importante
al pueblo de Muelas dió
renombre por todas partes.
Con sus aguas y su embalse,
sus centrales portentosas
abastecen la nación
de iluminación hermosa.
Y es elogio del turismo,
del personaje extranjero,
esta única instalación
de la empresa de Iberduero.

XII
Dice la gente turista
que Muelas es importante,
orgullo de España son
sus centrales y su embalse.
España tiene de todo,
con solera y casticismo,
donde un español esté
allí arma el cataclismo.
Con el arte y con las letras,
el fútbol, la tauromaquia,
que nuestra patria española
da los nombres de más magia.
Y el día que la central
la tengamos decorada,
Muelas y los de Iberduero
han de dar la campanada.

XIII
Tiene la empresa Iberduero
un hombre que es muy ejemplar,
al cual todos de este pueblo
le admiran por su bondad.
Su bolsillo y su franqueza,
su carácter vascongado,
se captó la simpatía
de este pueblo zamorano.
Pues el brazo derecho
de la empresa de Iberduero,
el amo en la construcción
que dirige con salero.
Y con todos sus obreros
se ha creado la gran fama;
¡que viva el vasco Don Angel
de nombre REDIN SOLANA!

XIV
De todo este campamento
un recuerdo nos llevamos,
por todas las atenciones
a estos CHIMBAMBAS hermanos.
Un abrazo muy efusivo
para todos los vecinos;
que no falte al empleado
ni al obrero con destino.
Para el Administrador;
para las autoridades
y al Alcalde le decimos
que estamos para que mande.
A Don Víctor le decimos,
con respeto y cortesía,
que puede disponer de éstos
para fiestas y alegría.

FIN



Para saber más de Muelas del Pan y su entorno recomiendo visitar http://tierradelpan.com, el portal de la Tierra del Pan
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